miércoles, 8 de enero de 2014

TERMÒPILAS

El desfiladero de las Termópilas

El año 480 a. C. siete mil griegos al mando del rey espartano Leónidas resistieron valerosamente en el paso de las Termópilas el empuje del Ejército Persa mandado por Jerjes, hijo de Darío.
Los griegos defendieron el paso de las Termópilas hasta que Efialtés, un campesino traidor, mostró a los persas un sendero que conducía al otro lado del desfiladero. Cuando Leónidas advirtió que iba a ser rodeado retiró al grueso de sus fuerzas y se quedó sólo con 700 tespianos, 300 tebanos y 300 espartanos. Los tebanos se rindieron, pero tespianos y espartanos lucharon hasta la muerte. En el lugar de la batalla se levantó un monumento con la siguiente inscripción: «Caminante ve a decir a Esparta que hemos muerto aquí por obedecer sus leyes».

ANTECEDENTES

El 13 de septiembre de 490 a. C. los atenienses, apoyados por la ciudad vecina de Platea habían derrotado a los persas de Darío I en la batalla de Maratón.

Darío I muere el 486 a. C. y le sucede su hijo Jerjes que se propone incorporar Grecia a su Imperio. Los griegos se preparan para la nueva guerra. En Atenas, el arconte Temístocles, consulta al oráculo de Delfos que responde de manera enigmática: «confiad en las murallas de madera». Temístocles interpreta el oráculo como que los dioses están ordenando que los atenienses construyan una poderosa flota, precisamente lo que él recomendaba. Atenas construye 200 naves de guerra y fortifica el puerto de el Pireo. Una treintena de ciudades griegas fundan el año 481 a. C. la «Liga de Corinto», denominada así porque su sede estaba en Corinto.

A principios de abril del año 480 a. C., Jerjes pone en marcha un poderoso ejército de 250.000 hombres contra Grecia. En mayo cruza el estrecho de los Dardanelos (Helesponto) mediante dos puentes construidos con barcas de madera. Una flota de 700 barcos, aprovisiona al ejército desde el mar. En el mes de julio el ejército de Jerjes atraviesa Tracia y Macedonia, reinos vasallos de los persas.

La Liga de Corinto estudia dónde parar al ejército persa y decide plantear batalla en lugares fáciles de defender. Por tierra, en el desfiladero de las Termópilas. Por mar, a la misma altura, en el cabo Artemisio, al noroeste de la isla de Eubea.

La guerra en tierra se presuponía perdida, dado el tamaño del ejército persa por lo que los generales (estrategos) helenos pretendían derrotar la flota persa para conseguir el dominio del mar y cortar el suministro del ejército persa que se vería obligado a retirarse.

La flota helena contaba con 270 barcos, 200 atenienses, y se preparó para la batalla naval en el estrecho situado entre la isla de Eubea y el continente, donde la enorme flota persa no podría maniobrar.

El ejército persa estaba obligado a moverse cerca del mar, para que la flota pudiera aprovisionarle. El desfiladero de las Termópilas era el paso obligado a la Grecia Central. El paso tenía entonces apenas 20 metros de anchura, posteriormente el río Esperqueo lo ha ampliado hasta una anchura de unos 1,5 - 5 kilómetros. En ese reducido espacio, el ejército persa no podría desplegar su ejército y su caballería no sería efectiva. Allí se apostaron 7.000 soldados griegos al mando del rey espartano Leónidas con la misión de detener a los persas el mayor tiempo posible.
Se reforzó una fortaleza «el muro focense», parcialmente en ruinas, para facilitar la defensa del lugar.

Jerjes trató de rodear la flota griega, a la que no podía atacar en el estrecho lugar donde fondeaba. Una tormenta destruyó 150 de sus naves. Ante tal contrariedad, decidió forzar el paso terrestre. El ejército persa llegó a las Termópilas el 20 de agosto de 480 a. C.

EL DESENLACE

Leónidas y sus hombres resistieron durante dos días, causando graves daños a los persas. La batalla naval de Artemisio estaba en una situación indecisa. Cuando la flota griega recibió la noticia de la muerte de los defensores de las Termópilas y del avance del ejército persa hacia el sur, partió hacia las costas del Ática.

En septiembre de 480 a. C. el ejército de Jerjes avanzó sin oposición y destruyó Atenas, cuyos habitantes habían sido evacuados a la isla de Salamina. Los restos de la flota griega, unas 180 naves, se apostaron en el estrecho de Salamina. Temístocles fingió una retirada y atrajo las naves de Jerjes hacia el estrecho donde la pericia ateniense y la maniobrabilidad de sus naves infligieron una fuerte derrota a la armada persa, unos 400 barcos, que tuvo que retirarse.

Un año más tarde los griegos sorprendieron a la flota persa en Micala (20 de agosto de 479 a. C.), varada y desguarnecida y la destruyeron. Ese mismo día el ejército persa al mando de Mardonio, cuñado de Jerjes, fue derrotado en la batalla de Platea.
La guerra continuó treinta años más, pero el dominio del mar fue decisivo. En el 477 a.C. se creó la «Liga de Delos» entre Atenas y las ciudades-estado de las islas del mar Egeo y de la costa de Asia Menor. En el 467, en la desembocadura del río Eurimedonte (Panfilia, sur de Asia Menor) las fuerzas de la Liga de Delos inflingieron, por mar y por tierra, una doble derrota a los persas.

En el 449, tras la conquista de la mayor parte de Chipre se negoció la paz entre persas y griegos, acordando que los persas dejarían libre el mar Egeo y las costas de Asia Menor, mientras que los griegos deberían renunciar a intervenir en Egipto y Chipre.

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